- Ningún sonido molesto. ¿Entendido?- ¿Esto cuenta como molesto?
Me siento en la orilla del mar a mirar la playa como viene hacia mí en forma de ola y cuando roza mis pies desnudos, me invade una melancolía llena de paz. Los recuerdos van llegando a mi cabeza en ráfagas dulces de viento. Y empiezo a regresar a mi niñez de una manera suave y lenta.
Recuerdo cunetas de carretera. Viajes infinitos hacia lugares extraños para mí. Camas ajenas y ojos verdes, abrazos de terciopelo y sonrisas inocentes. Era entonces tan enamoradizo que todavía me sonrojo al pensarlo. Ríos llenos de renacuajos y un agua cristalina, como los ojos de una niña cuando le haces una promesa.
Tiempos fáciles para mí.
Ajeno al mundo, en mi burbuja de papel celofán. Construyendo sueños con la mente.
Puentes que solo estaban hay para lanzarnos al vacío. No era necesario caminar al otro lado. Éramos sutiles sacos de huesos en busca del primer beso.
Me alegro de haber estado allí. Me emociona la feria y montar en los caballitos, el algodón de azúcar y las noches de verano hablando de cosas “importantes”
Atrapados en la inocencia del viento levantando faldas…